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Bienvenida a la familia

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¡Qué guapa! Es una gran noticia para los que amamos a los animales, que se una a la familia, un nuevo miembro. ¡Cómo me gusta! Ya verás cuanta compañía os va a hacer chicas. María, mi sobrina, siempre ha deseado un perrito en casa, se ha tenido que conformar durante muchos años con un conejo, pero como todo en esta vida llega, solo hay que desearlo con mucha fuerza. Primero fuí yo la que adopte una perrita de la perrera de Cantoblanco que a los quince días se murió de moquillo, después llegó el gran DANKO, tres años más tarde, mi hermana nos anunció la llegada de ALBA y ahora Luci y María nos descubren su nueva mascota, ponerla nombre pronto que si no se quedará como mi gata con PUTILLA. Ya estoy deseado acariciarla.

¿En qué nos hemos convertido?

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Hace pocos días, me enteré por mi cuñado de una noticia, que os tengo que contar, aunque muchos de vosotros ya os habréis enterado. Un tal Guillermo Vargas, ató a un perro abandonado y enfermo que murió de hambre y sed en una Galería de Arte. Por lo visto forma parte de su obra. ¡Ay que joderse! ¿Cómo se le puede llamar a eso arte? Se me pone la carne de gallina solo de pensarlo. Además me pregunto una cosa ¿quién ha ido a ver esa exposición de “arte”? ¿Hay personas que han visitado la dichosa exposición y no han hecho nada? No me lo puedo creer... Y lo peor es que quiere repetir. Se dice que los animales son irracionales pero, ¿quién es más irracional? Os dejo con una relato que escribí hace unos años mientras intentaba salvar la vida a un perro que dejaron abandonado. SANGRE DE GALGO Con la majestuosa pala, grandiosa para unos, tediosa para otros, se pone fin al sufrimiento largo y triste que vivía un cadavérico galgo en un pueblo de Ávila. Pueblo recóndito cubierto por la hojarasca ...

Animalillos

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Acabo de subir de pasear al perro, ¡qué cansancio! En lugar de un perro parece que tengo un toro. Cuando hace bueno, como es el caso de hoy, apetece dar una vueltecita con él, pero cuando hace frío, ¡qué pereza! Si llueve, como le molesta el agua, no se menea del portal, me cuesta un huevo moverle, llego a casa igual de cansada que si hubiera corrido por lo menos, por lo menos un kilómetro. Lo mejor es cuando nieva , ¡le encanta! entonces es él quien me saca a pasear a mí. Casi siempre, me encuentro a las mismas personas y a sus perros y siempre hablamos de los mismos temas: -Buenos días. -Hola ¿Qué tal? -Ya ves, aquí, esperando a que haga sus cositas. -Yo ya me voy que llevo una hora en la calle. Una hora, ¡ válgame ! Yo le tengo diez minutos y parece que llevo una eternidad. Lo mejor de todo es, que durante el tiempo que dura el saludo, mi perro lo pasa tiritando de miedo, da igual que sea un caniche que una vaca. Me encuentro a la señora que pasea a Lobo todos los días un Hasky ...