El rincón del Obi
Sentada en el futón , con el pelo aún mojado y envuelta en la toalla, Natsukira intentaba pescar con los palillos un trozo de tofu que se escondía entre el resto de ingredientes de la sopa miso. Mientras, Sakuo esperaba impaciente la llegada deArekkusu. Sakuo tenía ciento ochenta años como poco, bueno quizá unos cuantos menos, aunqueera muy posible que rondase los cien. Conservaba casi toda la mata de pelo, ya blanco, que le ha acompañado durante todos estos años. Su cara, apenas arrugada, mostraba un color muy saludable. Al ser bajito y delgado se desenvolvía bien con las tareas domésticas, aunasí, ya no hacía más de cuatro cosas, Arekkusu se encargaba del resto. A él le confiaba los trabajos más duros de limpieza, o los que requerían estar mucho de pie, así como la atención a los clientes del taller de costura de Natsukira. Lo único que no le gustaba del jov...