Libre para querer a los delfines
Te quieres y mira que no lo digo yo. Somos cómplices de usar la palabra bajo el agua, el verso escrito dice un tanto de ti y otro tanto de aquel, los adjetivos rechazan la violencia que existe sobre tu mirada ennegrecida y las metáforas no sirven para curar acosos sostenidos. Ahora en un lenguaje real te digo que no te quiero, tus sentimientos fabrican inestabilidad poética y en un descuido me tocas, pones una mano encima de mi vulnerabilidad y lo que cuelga entre tus piernas intenta seducir los sinónimos de mi prosa. Pero te falta un nombre propio una jarra de conocimiento bien fría para entender que soy libre para querer a los delfines. Claro que te quieres y por eso, yo a ti no.