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Mostrando entradas de febrero, 2014

La nada extensa

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  Dicen las lenguas flojas, las malas y las buenas, las indiferentes y las que conozco, las ignorantes, las sueltas, las azules y las moradas, que eres hielo en horas de oficina y un cargo de conciencia el resto del tiempo. Hay quien cuenta que tu pulso se congeló al oír los tientos de la soledad, que los besos blandos sonríen al compás de tu memoria, que los encuentros no vividos aún, son manchas indelebles. Y de pronto un claro a lo lejos, un punto difuminado en medio de la nada extensa le conoces, y así comenzó todo.       

Los géneros narrativos: el cuento y la novela

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Hasta ahora se ha hablado del narrador, o sea, de aquel que cuenta la historia, y del estilo, es decir, de cómo está contada. Ahora se especificarán las variaciones que se establecen entre los dos grandes géneros narrativos: El cuento y la novela. El cuento: Durante mucho tiempo, la palabra “cuento” definía las fábulas orales y escritos destinados a los más pequeños. La palabra “relato” por otra parte se refería a la narración corta destinada al lector adulto. Hoy se utilizan los dos términos –relato corto y cuento- para designar lo mismo, aunque conviene aclararlo, ya que, aún hoy el término “cuento” sigue prestándose a confusión. Aquí hemos elegido el término “cuento” para definir la narración corta; de hecho, a veces empleamos la palabra “relato” referida a una narración en general, al igual, que utilizamos “texto” o “historia” Las definiciones del cuento, que han ido variando a lo largo de los siglos, son en la actualidad muy variadas; no podía ser de otra forma tratán...

Siento

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  He vuelto a sentirlo y siento como se afianza, igual que una gota de aire luchando por no caerse, como una página vacía jugando a ser la primera o como los renglones inclinados de un libro que no se vende. Un beso limpio de intención mueve las manecillas de un reloj muerto, una caricia sincera recoge las ausencias del vivir deprisa. Ahora he vuelto a sentirlo y siento como se relaja, igual que la tierra que llega después de un mala faena, como el niño que ve la luz tras largos momentos de inexistencia o como las flores alegres saludan al crepúsculo ahuyentando a los rayos del sol. Y lo sigo sintiendo y siento como se intensifica, igual que una necesidad de olvidar sin hacerlo, como un volcán a punto de derramar su ira, o como el ascua que se arrima y prende un corazón apagado. El sexo sin prisas calma las ansias insatisfechas, palabras susurradas en un buen momento modifican la trayectoria de lo que pudo ser. Pero ...

El estilo. El uso del lenguaje II

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   Cuando la narración está bien desarrollada, uno no nota que el texto está dividido en párrafos; uno no nota nada está metido en la historia y ya está. Con los textos sucede lo mismo que con las catedrales góticas, con su estructura ingrávida, suspendida en el aire: uno no debe percibir su estructura sino deslizarse por ellos. Uno tiene que poder meterse en la historia de tal manera que toda esa arquitectura se vuelva invisible. Entonces el lector ya no ve palabras, ni frases, ni párrafos, ve personas, lugares, acciones, diálogos, vive dentro del relato. El texto parece espontáneamente fluido, navegable; el lector no tiene que hacer esfuerzos por seguir el hilo de la trama sino que se sumerge en ella. Una de las claves para dar vida a nuestro mundo de ficción, para hacerlo vivido es el detalle. El mundo que creemos debe ser “visible” a los ojos del lector, así que el escritor debe recrearlo a través de esos pequeños detalles que forman también el mundo real. En la vida...