sábado, 6 de diciembre de 2014

El miedo escrito con pluma blanca


Foto de Rosa 

¿A dónde me conducen esas letras,
que a fuego se me graban en la lengua, 
y en cenizas convierte las palabras
antes de que el alma agarre al viento y hable?  
Ni a ti,  ni a mí, nos gusta encender la llama
ahora mojada en vino tinto o
sabia tibia de algún lirio morado.
Ni a ti, ni a mí, nos gusta el vacío
de una distancia entretenida.
No temo  escupir caricias blandas
los blandos son los demás,
tú y yo convertimos el azúcar en flan de huevo.
Sueño con tus patas de araña sobre mis senos
tejiendo telarañas que aten a los muertos,
cuando corran los fantasmas
bailaremos en el pétalo sedoso de una azucena      
y nos asomaremos al precipicio.                                    
Media caricia agitada
regala paseos contenidos por mi  espalda
alargando la necesidad de besar tu ribete rosado.
Cubierta de restos de fragancias de un solo uso
me acurruco sobre tus años de más
y me envuelves con tus tibias templadas.
Mojada por las horas de espera
disparo bocanadas de aliento fresco
y dejo que me bañes en hojas de hierbabuena.
Hacia la boca de mi vientre bajas con hambre
ya no hay miel, ni leche, ni semillas de amaranto 
puede que quede polvo de nuez moscada.
Lames los bordes y en un delirio irreverente te apareas,
volvemos a estar a un paso de la primera cita.
Y como al principio bebemos en el mismo tarro
cargamos la cesta del recuerdo
y volvemos a buscar el trino de un gorrión enamorado.
Ni a ti, ni a mí, nos gustan los cristales mojados
donde los sapos pintan corazones de vaho
tú y yo somos más de atravesar espejos,
de montar con la lengua palacios de crema,
de marcar con tinta de mora el camino de regreso,  
somos dos corazones caducados
que visitan canciones que no existen
y que encienden cigarrillos que no van a fumar.
Caen las letras al papel lentas y sueltas,
como lágrimas de lava incendiadas
prenden hogueras antes de ser palabra
¿A dónde pues nos llevan estos llantos?
Todo por un miedo que existe
y me lo vendieron contigo
el mismo que riega
mis duendes de terciopelo azul.
El temporal trae lluvia de hojas moribundas
miramos atrás, ayer fue verano.
Tú y yo seremos huellas de dinosaurio.
Desde el principio de los tiempos
con una manzana estuvimos salvados y
ahora tenemos que escribir la historia.
Rosa y Silvia



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