El tiempo en el ritmo de la narración
Para que una narración sea fluida debe tener un ritmo interno, una armonía especial que la recorra como si fuera una melodía. Esa melodía depende de cómo utilicemos las diferentes “velocidades” del tiempo de la ficción. Combinar los cambios de velocidad, -aceleración, desaceleración- con fragmentos a tiempo real –escena- convierte el texto escrito en un fluido por el que el lector se desliza. El escritor, mediante estos tres tipos de “velocidades”, puede conseguir: Mostrar, por medio de la escena, momentos culminantes de la narración o caracterizar al personaje. Pasar de puntillas sobre los momentos muertos, acelerando o eliminando un período de tiempo que no le interesa o bien ocultando un hecho para crear intriga. Detenerse o ralentizar un momento relajando la lectura, describiendo un paisaje, un personaje o un ambiente. La “velocidad” es la relación entre la duración de la historia –días, meses, años…- y la extensión que ésta alcanza en el texto, de tal forma que el...