El orden en el que contamos los hechos está
directamente relacionado con la arquitectura de nuestra narración. Elegir la
mejor forma de estructurar el relato es tan importante como optar por el
narrador adecuado o caracterizar bien a los personajes.
Para ello, el escritor cuenta con diversas
posibilidades, distintas estructuras temporales, que le permiten variar a su
antojo la sucesión cronológica del tiempo de la narración.
La narración lineal:
Es la manera
más sencilla que hay de contar una historia: empezar por el principio y
terminar por el final. Las historias de detectives suelen ser así; los
acontecimientos se suceden en orden cronológico, el lector no sabe qué va a
suceder a continuación, el detective tampoco lo sabe. El desenlace está abierto
hasta el último momento. Para cierto tipo de trama, el orden lineal es la mejor
alternativa. La inversión:
Consiste en empezar por el final. Imaginemos que
nuestra narración contase la vida de una persona desde su nacimiento hasta su
muerte, si decidiéramos utilizar la inversión, la historia comenzaría en el
lecho de muerte del personaje y daría un gran salto hacia atrás, hasta el día de su nacimiento. Hay que tener
en cuenta que la inversión siempre conlleva un final cerrado.
El tiempo al revés:
Algunos autores han intentado el más difícil todavía,
usando para su narración un tipo de inversión lineal, no circular. Es decir, el
tiempo está relatando cronológicamente, pero al revés.
In media res (empezar por la mitad):
La narración comienza hacia la mitad de la historia,
da un salto en el pasado para referirnos lo que ha sucedido hasta llegar a la
situación presente, y desde ahí sigue de forma lineal. Este tipo de ruptura del
tiempo funciona como una inversión hasta la mitad, y como una narración lineal
desde la mitad en adelante.
Flash-Back o Analepsis (retroceder en el tiempo):
El término flash-back (escena retrospectiva), más
conocido que analepsis, es utilizado para el cine y la literatura; el segundo
solo para la literatura.
La estructura de una narración con flash-back estaría
compuesta por una línea de tiempo cronológica desde la que se van dando saltos
hacía atrás, para volver de nuevo a esa línea principal.
Estructura circular:
Otra forma de estructurar el relato es la construida
de manera circular. Ejemplo maravilloso de esa estructura esférica es Cien años
de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez. La totalidad de la historia
es ya esférica y cerrada: Macondo nace de la nada y vuelve a la nada.
Las narraciones múltiples:
Dentro del género de la novela, no hay historia que no
incluya otra: por ejemplo, una historia pasada que se introduce en la principal
en forma de recuerdo, o las andanzas de un personaje secundario. Pero estas
historias no llegan a ser más que ramas de un tronco principal.
Otras veces, sin embargo, esos pequeños relatos
adquieren tanta importancia o más que su tronco y no dependen de la historia
principal. Entonces el género ya no es novela o cuento, sino un híbrido entre
las dos. Porque esos pequeños relatos, si bien se desarrollan en un marco
mayor, son autónomos respecto a él. Podemos decir que el tiempo de la historia
base se detiene para insertar en él otros tiempos distintos e iguales en
importancia, a los que llamaremos historias intercaladas.
Las diferentes relaciones entre la historia base y la
historia intercalada dan lugar a tres tipos de estructura:
Narraciones imbricadas:
Se produce cuando la historia base es la principal y
las intercaladas son secundarias.
Es el caso de los cuentos intercalados en el Quijote,
como "el curioso impertinente" "el capitán cautivo" o "los amores de Crisóstomo
y Marcela".
Narraciones enmarcadas:
Se da cuando las historias intercaladas tienen tanta
importancia o más que la historia base.
Para entenderlo mejor, sólo hay que recordar la
estructura de “Las mil y una noches”.
Narraciones alternas:
Este tipo de estructura se da cuando las dos historias
que se cuentan tienen igual importancia dentro del texto.
En “las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos,
las historias de dos personajes: Madame de Tourvel y Cécile Volanges, se van
contado por turnos por medio de cartas.
La noción narrativa de linealidad cronológica –el
antes, ahora, después- ha quedado reducida a cenizas en el siglo XX, época en
la que el señor tiempo no solo ha sido objeto de experimentación técnica, sino
también tema de infinidad de cuentos y novelas.
RECURSOS Y JUEGOS LINGÜÍSTICOS
Cuando la enumeración es o quiere parecer exhaustiva,
se ordena en forma de columna, incluso por medio de signos gráficos. A este
tipo de enumeración lo llamaremos inventario. Es un recurso sorprendente, que
incluso gráficamente puede aportar un sentido nuevo a nuestra narración.
Este es un fragmento de este texto híbrido, como lo
define el propio Atxaga, con un pie en la poesía y el otro en la prosa.
INVENTARIO OBJETOS PERSONALES DE HENRY BENGOA
-Seis pares de calcetines negros.
-Cinco camisetas blancas.
-Diez slips blancos.
-Cinco camisas grises.
-Dos jerseys azules de lana.
-Tres jerseys azules de lana,
-Una cazadora negra de pana, con los bolsillos vacíos.
-Una cazadora gris de franela, y en los bolsillos:
-Un peine.
-Un pañuelo.
-Un paquete medio vacío de Camel.
Ejercicios
El reto que ahora se propone es el de contar la vida
de un personaje vista a través de un inventario de objetos que le pertenezcan.
Esta selección de objetos enumerada debe funcionar como un puzle, para que la
historia se vaya formando, poco a poco, en la mente del lector.
Escoger una anécdota que se haya escuchado, una
noticia del periódico o una vieja historia y narrarla adaptándola a cada uno de
los tres primeros tipos de estructura temporal.
Narración lineal: desarrollar el relato siguiendo el
orden cronológico real en que se produjeron los acontecimientos.
Inversión: Elegir a uno de los personajes de la
historia para que la cuente en primera persona comenzando por el final
cronológico real.
In media
Res: Hacer que este mismo personaje
comience el relato hacia la mitad de la sucesión cronológica de los hechos,
para después desplazarse hacia el pasado; cuando llegue al hecho con el que
empezó, seguir narrando de forma lineal hasta llegar al final cronológico.
Cuando mi abuela decidió irse a vivir con nosotros al
pueblo, mi abuelo tenía la cabeza llena de agujeros blancos. Andrés apenas un
año atrás gozaba de un cargo importante, pero sus precipitadas lagunas le
apartaron de los lujos y placeres que el estatus en la empresa le aseguraban.
Hasta de su piel se habían borrado los instantes ocultos vividos con Paula.
Para mi abuela tampoco había sido fácil. Tuvo que renunciar
a ciertos caprichos que ya no se podía permitir, peluquería, manicura, spa, y
café con pastas en el bar de Sofía. Y es que era demasiado tiempo el que tenía
que dedicarle a Andrés, siempre preocupada, siempre pendiente, siempre aquí y
siempre allí. Carmencita, como él la llamaba, era una mujer entregada, toda su
vida se la había dedicado a él; antes y después de que empezasen los largos
recorridos por la nada. No sería ahora cuando le fuera a dar la espalda. Había
decidido con serenidad y determinación convertirse en la línea conductora de
sus pasos indecisos. Costó iniciar la partida, pero con el tiempo podrían ser
los maestros de su nueva vida.
Ahora se desenvuelven bien, mis padres también disfrutan de
una buena posición social, pero el pueblo es otra cosa. A veces me parece ver
en los ojos sin ayer del abuelo un pasillo repleto de nostalgia, iluminado con
la luz ambarina de los recuerdos invisibles e impalpables. Sombras de roces que
despiertan su cuerpo y quizás dan un suave color a la albura que rellena los agujeros
en su cabeza.
Me asusté cuando tras las cortinas vi bajar al abuelo del
“carro”, así llamamos al viejo coche que solemos dejar frente a la puerta para
movernos por los alrededores; lo utiliza mi padre, que es un romántico
empedernido y se enamora de las cosas para siempre, al igual que de las
personas; mientras el flamante LandRover duerme en el garaje.
Caminaba erguido, parecía haber recuperado su edad y su
atractivo. Sólo por un momento una esperanza estéril cruzó por mi mente. Se
había puesto el traje azul de los domingos y hasta con la ventana cerrada se
podía aspirar el rico aroma a Heno de Pravia que desprendía. Le delataban los botones mal abrochados de su
camisa y las zapatillas de estar por casa que olvidó cambiar por los zapatos.
Pulsó el timbre con seguridad e insistencia. Le abrí la
puerta y antes de que yo dijese nada comenzó a hablar. Formaba palabras como
estrellas, lucía una sonrisa nacarada de media luna, y su rostro, con vida,
iluminaba el fondo oscuro de sus lagos. Hablaba precipitadamente y con
urgencia. Cuando pronunció la palabra “cariño” con tanto sentimiento, no pude
evitar emocionarme. Aunque sospeché que no era para mí.
-Ya está todo solucionado, por fin di el paso, como tú
querías. Ahora podemos empezar esa nueva vida. Vístete y salgamos. Tenemos todo
el tiempo del mundo para pasear por la ciudad.
Su entusiasmo me animaba a creer que la felicidad, aunque
fuese de humo, era posible, aun cuando solo sucediese a intervalos espaciados y
breves.
Me volví, a mi espalda estaba mi abuela. Por su rostro de
estatua dolorida rodaron lágrimas gruesas cuando el abuelo Andrés pronunció su
nombre. Ni un gesto. El llanto procedía de la corriente de sus ríos, de los que
arrastraban verbos que aspiraron a ser promesas cumplidas y solo fueron
mentiras.
- ¡Paula, Paula, vámonos! –decía mi abuelo.
El carro que dejó sin freno de mano y con las llaves puestas
se estrelló contra la tapia del cobertizo.
El abuelo al escuchar el ruido producido por el impacto se
volvió asustado. Con el recuerdo de aquellas horas vividas junto a Paula y la
vista fija en sus zapatillas, se dejo
caer en una silla de paja como un gorrión herido. Carmen se sentó a su lado, le
cogió la mano y le besó en la frente.
-¿Qué quieres hacer ahora? –preguntó mi abuela.
Al oírla se le
iluminó el rostro.
-Vayamos a dar ese paseo –contestó el abuelo exaltado.
Carmen le ayudo a incorporarse, se enjugó las lágrimas en un
pañuelo de papel, le cogió del brazo y se marcharon a diluir algunos recuerdos
con el viento.
Punto: Indica pausa completa y entonación descendente.
El
punto y seguido separa oraciones en las que se trata un mismo tema.
El
punto y aparte se usa para separar párrafos que desarrollan ideas diferentes.
El
punto final indica que el escrito ha concluido.
El
punto se usa después de las abreviaturas. Ej. Excmo.
En
la expresión del tiempo, el punto separa los minutos de las horas. Ej.7.30
Coma: Indica pausa breve y entonación ascendente o suspendida.
Separa
los componentes de una enumeración (palabras, grupos de palabras u oraciones),
excepto los que están precedidos de las conjunciones y, e, o, u, ni. Ej. Había
italianos, franceses, portugueses, griegos y españoles.
Separa
el último elemento de una relación en que el resto de los elementos están
separados por punto y coma. Ej. Pintó de rojo los cuadrados; de verde los
círculos; de azul los triángulos, y de amarillo, el resto.
Aísla
los vocativos del resto de la oración. Ej. Camarero, un café.
Separa
incisos explicativos, sean estos aposiciones, oraciones de relativo u oraciones
de otro tipo. Ej. Vi a Juan, el primo de Luis, en la calle.
Cuando
las partes de la oración presentan el orden invertido, separa el elemento
antepuesto siempre que admita la paráfrasis con en cuanto a. Ej. Las flores, yo
me encargo de comprarlas (En cuanto a las flores, yo me encargo de comprarlas)
Se
antepone a la conjunción o locución conjuntiva que introduce oraciones
adversativas, oraciones consecutivas y oraciones casuales. Ej. Fui al
concierto, pero no me gustó.
Separa
ciertos complementos oracionales: adverbios, construcciones preposicionales,
locuciones adverbiales y conjuntivas. Ej. Efectivamente, ocurrió como dices.
Sustituye
un verbo omitido que aparece antes o que se sobrentiende. Ej. Marta estudia
Medicina; yo, Periodismo.
En
las cabeceras de las cartas, separa el lugar y la fecha. Ej. Cádiz, 26 de Abril
de 1972.
Separa
la parte entera de la decimal en expresiones numéricas. Ej. 3,14.
Punto y coma: Indica pausa mayor que la coma y menor que el punto, y
entonación descendente.
Separa
elementos de una enumeración cuando son expresiones que incluyen comas. Ej. Ana
vive en Madrid; Raúl, en Irún; Sara, en Murcia.
Separa
oraciones yuxtapuestas con cierta vinculación semántica, espacialmente si estas
ya contienen alguna coma. Ej. Desgraciadamente, la situación era grave; urgía
encontrar una solución.
Antecede
a conjunciones y locuciones conjuntivas cómo pero, más, aunque, sin embargo,
por tanto, por consiguiente, en fin… en oraciones largas. Ej. Se habían preparado
a fondo durante varios meses; sin embargo, no pasaron la prueba.
Puntos suspensivos: Indican una pausa con entonación suspendida.
Cierran
enumeraciones incompletas, con el mismo valor que etcétera. Ej. Puedes llegar
hasta allí en coche, en tren, en autobús…
Expresan
duda, temor, vacilación, o buscan sorprender al lector. Ej. ¿Cómo te diría?...
No sé…
Dejan
un enunciado incompleto o interrumpido. Ej. Ya sabes: Quien a buen árbol se
arrima…”
Indican
la supresión de una parte de un texto que se cita literalmente. En este caso,
se ponen entre corchetes o entre paréntesis. Ej. “En un lugar de la Mancha...
(…), no ha mucho tiempo que vivía (…)”.
Dos puntos: Indican pausa similar a la del punto, con entonación
descendente.
Anuncian
o cierran una enumeración Ej. Mi familia consta de cinco miembros: mis padres,
mis dos hermanos y yo. El 1, el 44 y el 12: son los autobuses que pasan por mi
casa.
Preceden
a citas textuales: Ej. Dice el refrán: “A mal tiempo…”
Siguen
a las fórmulas de saludo en cartas y documentos. Ej. Querida Laura: Me alegra
Unen
oraciones que expresan una relación causa-efecto, una conclusión o una
explicación. Ej. Está enfermo: no podrá asistir al acto.
Separan
los ejemplos del resto de la oración. Ej. Encontró algunos datos útiles para su
investigación: su partida de nacimiento, por ejemplo.
En
la expresión del tiempo, separan las horas de los minutos. Ej. 23:15
Signos de interrogación y exclamación: El signo de principio de interrogación (¿) o de
exclamación (¡) se coloca donde empieza la interrogación o la exclamación. En
español es obligatorio poner siempre el signo de apertura. Ej. Raquel, ¿te has
decidido ya?
Después
del signo de cierre de interrogación (?) o de exclamación (!) no se escribe
nunca punto. Ej. ¿De dónde vienes? Es muy tarde ya.
Paréntesis: Encierran aclaraciones o incisos que se separan del
resto del discurso.
Indican
interrupción del discurso para intercalar alguna observación larga o de escasa
relación con el resto. Ej. El partido (estaba lloviendo a mares) fue aburrido.
Intercalan
algún dato o precisión. Ej. Vivo en Ribadesella (Asturias).
Encierran
una palabra o parte de ella, de modo que se evita introducir una opción en el
texto. Ej. Deberá justificar el (los) día (s) de ausencia.
Corchetes: Encierran aclaraciones o información complementaria.
Introducen
alguna precisión o aclaración en un enunciado que va entre paréntesis. Ej. Ha
estudiado en la Universidad de Berkeley (San Francisco [California]).
Raya: Encierra aclaraciones o incisos que interrumpen el discurso. Ej. Viajó
a La Coruña
-su
–ciudad natal- para visitar a la familia.
Señala
las intervenciones de los hablantes en un diálogo. Ej.
-¿Adónde
vas?
-A
la biblioteca, a consultar un libro.
Introduce
comentario del narrador en las intervenciones de los personajes. Ej.
-¡Pero
Emilio! –exclamó Andrea. ¿Qué haces aquí?
-Acabo
de regresar de mi viaje –respondió Emilio.
Guión: Separa los elementos de determinadas palabras compuestas. Ej.
Hispano-ruso.
Divide
una palabra a final del renglón. Ej. Cata-rro.
En
expresiones numéricas indica intervalos. Ej. Págs. 3-8.
Comillas: Reproducen citas textuales. Ej. Su padre contestó:
“No”, y se marchó.
Indican
que una palabra o expresión es vulgar o de otra lengua, o tiene sentido
especial. Ej. Siempre contesta mal: es muy “simpático”. El autor emplea la
técnica del “Flash-back”.
Indican
que una palabra o expresión está usada
de forma metalingüística. Ej. La palabra `banco’ es polisémica.
Alteran el
orden normal de aparición de las palabras en la oración.
Bimembración:
Consiste en dividir un verso en dos partes que tengan una estructura
equivalente, es decir, las palabras de cada parte deben pertenecer a la misma
categoría gramatical y deben estar colocadas en el mismo orden.
Hipérbaton:
Consiste en alterar el orden lógico o normal de la oración.
Quiasmo:
Consiste en colocar dos miembros equivalentes cruzados, de modo que dichos
miembros presenten ordenaciones inversas.
Retruécano:
Consiste en contraponer dos oraciones que tengan las mismas palabras, pero en
un orden diferente, de manera que sus sentidos se opongan.
FIGURAS DE
REPETICIÓN
Consisten en
la repetición de un sonido, una palabra o una oración.
Aliteración:
Consiste en la repetición de uno o más sonidos en un verso, con el fin de
imitar un sonido y transmitir una sensación.
Anadiplosis:
Consiste en la repetición de la última palabra de un verso al principio del
verso siguiente.
Anáfora:
Consiste en la repetición de una palabra al principio de cada verso o frase.
Concatenación:
Consiste en la repetición de la última o últimas palabras de un verso o frase
al principio del verso o frase siguiente. Se trata de una anadiplosis
continuada.
Epanadiplosis:
Consiste en empezar y terminar un verso con la misma palabra.
Epífora:
Consiste en la repetición de una palabra o expresión al final de varios versos.
Paralelismo:
Consiste en contraponer dos palabras de sonido parecido pero de distinto significado.
Pleonasmo:
Consiste en emplear en el verso palabras innecesarias para su comprensión.
Polisíndeton:
Consiste en la repetición de las conjunciones en un verso.
FIGURAS DE
SUPRESIÓN
Consisten en
la supresión de una palabra u oración.
Asíndeton:
Consiste en la eliminación de nexos en un verso con el fin de que la expresión
adquiera más viveza.
Elipsis:
Consiste en la supresión de una o varias palabras del verso con el fin de
intensificar la expresión.
FIGURAS DE
SIGNIFICADO
Provocan
cambios en el significado de las palabras.
Alegoría:
Consiste en transformar el sentido global de un texto para expresar una idea
distinta utilizando el procedimiento de la metáfora.
Antítesis:
Consiste en el enfrentamiento de palabras u oraciones que tienen significados
opuestos.
Apóstrofe:
Consiste en utilizar una exclamación para dirigirse a alguien o algo.
Calambur:
Consiste en realizar un juego de palabras cambiando la agrupación de las
sílabas de una o de más palabras de modo que varíe totalmente su sentido.
Hipérbole: Consiste
en exagerar aquello de lo que se habla.
Metáfora:
Consiste en la identificación de un término real con otro imaginario entre los
que existe alguna semejanza. No es necesario que aparezcan los dos términos de
la identificación.
Metonimia:
Consiste en designar una cosa con el nombre de otra con la que guarda una
relación de causa a efecto, de autor a obra, o de algún tipo de contigüidad
temporal, causal o espacial.
Paradoja:
Consiste en utilizar una expresión aparentemente contradictoria que invita a la
reflexión.
Personificación:
Consiste en atribuir a un ser irracional o a una cosa inanimada o abstracta
cualidades o acciones propias de los seres humanos.
Simil:
Consiste en la comparación de dos objetos o realidades mediante un nexo (como,
más que, parece, etc.)
Sinécdoque:
Consiste en alterar el significado de una palabra por extensión o por
restricción.
Sinestesia:
Consiste en unir dos sensaciones que pertenecen a campos sensoriales distintos.