Se nos ha metido un hada en clase
SE NOS HA METIDO UN HADA EN CLASE Como hada, ofrece la particularidad insólita de que, a veces, le producen alergia sus propios polvitos mágicos. Llega tarde, pero llega siempre. Saluda con un toque musical de acorde dulce y metálico, al tiempo que espolvorea sus partículas transmisoras. Gracias a ellas puede capturar, antes de que se disipen, las últimas palabras dichas antes de su llegada. Con táctica felina, ojea discretamente y, si detecta algo de su interés, tensa sus orejas en la dirección adecuada y olisquea en la distancia. Esta clase de hada no nació de pequeña como otras, pero tampoco se hará muy mayor. Por tanto y por mucho que dure la eternidad, nunca fue ni será dependiente de nadie y eso le otorga una autenticidad singular. Cuando se descubre, a través de cosas como “El amor en los tiempos del cólera”, conoces que estuvo en Cartagena de Indias antes que nadie, que fue posiblemente allí –porque, sin duda, fue ella- donde mostró a Rubén ...