domingo, 11 de noviembre de 2018

Literatura de Terror

Mediante una mezcla de elementos fantásticos, macabros y algún toque realista, se consigue crear un universo creíble que constituye la literatura de terror. Se trata de convencer al lector de que “otro mundo” habitado por lo sobrenatural, el horror y lo monstruoso, existe tan naturalmente como lo establece el relato mítico, del que la literatura de terror es deudora. El secreto y la fuerza del relato de terror, está en inquietar y sugerir. Para ello, origina la irrupción de un elemento sobrenatural, o natural pero amenazante, en un mundo sujeto a la razón. Esos elementos amenazantes suelen provenir de lo horrible o lo macabro: espectros, fantasmas, vampiros, diablos, descenso a las tinieblas.
La literatura de terror se articula en el juego entre la vida y la muerte. El suspense es un elemento esencial y la vincula con la literatura policíaca: un planteamiento argumental y una angustia que va en aumento para personaje y lector; por su parte, la irrupción de lo inesperado en un mundo cotidiano la vincula con la literatura fantástica. Pero tiene sus características propias.
Según HP Lovecraft las reglas de composición macabra son tres:
-Marco familiar a la época moderna para acercarse lo antes posible a la esfera empírica del lector.
-Sus fenómenos espectrales debe ser malévolos más que beneficiosos, pues la emoción que hay que suscitar ante todo al miedo.
-Debe evitarse la jerga de pseudoconciencia del “ocultismo” si no queremos ver ahogado el encanto de la verosimilitud causal en una pedantería nada convincente.
La literatura de terror abarca dos especies bien limitadas y suele partir de una figura amenazante a partir de la cual se establecen dos tipos de relación  víctima y victimario.
Las dos vertientes es que se divide este género son los relatos de terror sobrenatural y los relatos de terror natural:
-Terror sobrenatural el agente aterrorizador es un ser de otra dimensión, fantasma, duende, demonio,… Empieza después de la muerte, cuando el ser humano se convierte en espíritu, aparición, fantasma.
-Terror natural, el agente es un loco, un sádico, un animal gigantesco. Acontece antes de la muerte y acaban con ella.
Relación entre la víctima y victimario
-Víctima es atacada por un elemento extraño, natural o sobrenatural y de pronto lo cauteriza.
-El victimario es alguien a quien la víctima conoce, incluso un pariente.
Los temas que protagonizan las narraciones clásicas de terror son ficticios porque contradicen lo posible. En buena proporción se vincula con el mito. Los más típicos son los siguientes:
-El espectro: Irrumpe el difunto o fantasma “más allá resulta muy próximo”
-El diablo: Espectro y como personificación del mal.
-El monstruo: Atacan a alguien libre y feliz
-El vampiro: Variedad del monstruo
-El descenso a las tinieblas: Extremo, ambiguo, desconocido, que genera inseguridad y se visualiza como las tinieblas o el infierno.
Joseph Stefano autor de Psicosis agrupó los miedos y los llamó los diez ositos:
 1.-Miedo a la oscuridad
 2.-Miedo a las cosas gelatinosas
 3.-Miedo a las deformidades físicas
 4.-Miedo a las serpientes
 5.-Miedo a las ratas
 6.-Miedo a los sitios cerrados
 7.-Miedo a los insectos (arañas y escarabajos)
 8.-Miedo a la muerte
 9.-Miedo a los demás
10.-Miedo por los demás
Los ositos pueden combinarse entre ellos.

Para causar verdadero miedo, maneja la tensión del ambiente, el silencio, la oscuridad, los gestos fallidos, lo que no se dice. Bucea y rebusca entre tus propios miedos; saca sólo uno de ellos al exterior.
Mientras escribes, tú tienes que pasar miedo, tienes que notar que algo o alguien, está situado amenazadoramente a tu espalda. Si tú no pasas miedo, es muy difícil que consigas convencer al lector.
Provoca más temor mostrar a un personaje que se ha quedado paralizado y no puede siquiera hablar que uno que grita desesperadamente. Que a tu protagonista le pasen mil desgracias no necesariamente tiene que provocar inquietud si te excedes en temor, conseguirás más risa que miedo.
Para las escenas de tensión utiliza frases cortas y verbos de movimiento. Obliga al lector a quedarse sin aliento. No hagas digresiones, reflexiones ni retrospecciones en ese momento: déjalas para más adelante.


viernes, 9 de noviembre de 2018

La rima y sus clases


La rima no es más que un recurso inteligentemente urdido para que la memoria retenga información transmitida de una manera fácil, garantizando así su perdurabilidad y proporcionando, por añadidura, un divertimento. La rima es también un juego que proporciona deleite, es una música  en sí misma y, como todos los músicas, las diferentes posibilidades y estilos que se ofrecen abarcan un amplísimo registro.
Según el experto “Antonio Quilis” es la total o parcial semejanza acústica, entre dos o más versos, de los fonemas situados a partir de la última vocal acentuada.
La rima es un efecto esencialmente sonoro, no gráfico. Es este recurso el que aproxima la utilización de la rima a la naturaleza del lenguaje musical. La rima constituye la señal que nos indica que el verso ha terminado.
Las clasificaciones que contempla la rima desde dos puntos de vista esenciales: según el timbre o según la cantidad.
La rima según el timbre:
Clasificación según el timbre (o sonido) podemos dividir la rima en total o parcial.

Rima Total:
Rima consonante o perfecta: Este tipo de rima estriba en que aquellas palabras en las que recae la rima coinciden plenamente a partir de la última vocal acentuada.
La utilización y las funciones de los llamados marcadores o indicadores: la función de esta letra no es otra que la de identificar los versos que coinciden con respecto a su rima, facilitando así la tarea de analizar las diferentes clases y distribuciones de las rimas. En este caso los marcadores de la rima darían lugar a la composición ABAB. Caravanas de cuerpos abatidos (A)
todos vendaje, peras y pañuelos (B)
todo camillas donde a los heridos (A)
se le quiebran las fuerzas y los vuelos (B)
(Miguel Hernández)
El acento recae en la letra (i) Abatidos
El acento recae en la letra (i) Heridos
El fonema o sonido –idos- coincide en ambas palabras.
Y lo mismo ocurre con los fonemas de los versos clasificados con la letra B –elos-
Este tipo de rima total, consonante o perfecta está considerada como la más meritoria y su valor no es otro que es el de llevar implícita una mayor dificultad a la hora de elegir las palabras, manteniendo un significado lógico o al menos razonable dentro de la disciplina poética.
La rima es un recurso estrictamente sonoro, algunas letras no coinciden gráficamente, fonéticamente son exactamente iguales.
Lluvia/rubia-Reseco/flecos=fonéticamente

Rima Parcial:
También llamada rima asonante, vocálica o imperfecta. La particularidad de este tipo de rima estriba en que las palabras donde recae la rima no coinciden plenamente a partir de la última vocal acentuada; solo coinciden algunos fonemas

Como la brisa que la sangre orea (A)
sobre el oscuro campo de batalla (B)
cargada de perfumes y armonías (C)
en el silencio de la noche vaga (A)
(Gustavo Adolfo Bécquer)
El fonema que se repite es la vocal A

Otras rimas parciales:
Rimas de perceptibilidad degradada:
Es la que puede producir una palabra paroxítona  (llana) y otra proparoxítona (esdrújula) o viceversa.
Los manicomios de junio (A)
Volteantes, huyen, ciegos (B)
Las cien cabezas partidas (C)
En cien chispazos eléctricos (B)
(Rafael Alberti)
En este caso los versos que riman son egos –éctricos coincidan los fonemas e y os.
Otra de los variantes en la que se permite producir una equivalencia de timbre vocálico entre u y o por un lado y entre i y e. Siempre que alguna de las vocales sea al final de una palabra paroxítona (llana) o proparoxítona (esdrújula)
S.M. el Rey de tú país no come, (A)
No duerme el Rey.(B)
Fuma.(C)
Se muere por la costa en automóvil(A)

Rima interna:
Rima interna o rime en eco: consiste en la repetición, dentro del mismo verso o estrofa de dos fonemas rimantes.
Cruzados hacen cruzados,
escudos pintan escudos
y tahúres muy desnudos
con dados ganan Condados,
y coronas Majestad:
¡verdad!
(Luis de Góngora)
La rima según la cantidad:
Rima oxítona: última sílaba acentuada del verso (+1)
Rima paroxítona: última y penúltima sílabas, acento está contenido en la penúltima sílaba
Rima Proparoxítona: la última sílaba acentuada ha de ser la antepenúltima del verso
(-1)
  
RECURSOS Y JUEGOS POÉTICOS
Interrogar al poema
Tal vez la poesía sea una pregunta sin respuesta, una interpelación al mundo que el poeta hace desde su ya más íntimo por medio de las palabras. El poeta se interroga continuamente a sí mismo, a los demás, a la naturaleza a los enigmas del destino…
El diálogo poético o recuesta procede de la poesía medieval de los cancioneros, solía ser filosófico o amoroso, entre el enamorado y la amada.
Otra forma de diálogo se produce cuando el poeta se pregunta y se responde a sí mismo.
Pero la interrogación más usual es la que no obtiene respuesta, es decir, la pregunta retórica que no se realiza para obtener información, sino para afirmar con mayor énfasis la respuesta que contiene en sí misma la pregunta formulada:
-La interpelación a un tú que no responde
-El poeta se pregunta así mismo
Ejercicio
Escoger la forma que parezca más sugerente y construir un poema basada en las preguntas

LECTURAS RECOMENDADAS
Métrica española (Antonio Quilis)
Antología personal (León Felipe)
Poemas en prosa, poemas humanos. España, aparta de mí este Cáliz (César Vallejo)
Poetas románticos ingleses, Byron, Shelley, Keats, Coleridge, Wordsworth (José MaríaValverde)

PROPUESTA DE EJERCICIO
Componer una estrofa de cuatro versos y de tema libre siguiendo estas premisas:
-El primer verso ha de ser un endecasílabo paroxítono
-El segundo verso ha de ser un heptasílabo oxítono
-El tercer verso ha de ser un heptasílabo oxítono
-El cuarto verso ha de ser un endecasílabo paroxítono


martes, 2 de octubre de 2018

La métrica y el verso


La lírica de todas las lenguas está sustentada en el complejo armazón de la métrica.
Se entiende por metro el cómputo al número de sílabas y acentos, también llamados pies, que componen un verso. Según ello, los versos pueden clasificarse en versos simples de arte menor y versos simples de arte mayor. Los versos de arte menor son aquellos que están compuestos por hasta un máximo de ocho sílabas. Los de arte mayor son los que contienen entre nueve y once sílabas. Cundo un verso supera las once sílabas se considera un verso compuesto de arte mayor, como el caso del verso alejandrino que es de catorce.
Versos de arte menor:
Bisílabos (dos sílabas) ciego
Trisílabos (tres sílabas) esparto
Tetrasílabos (cuatro sílabas) No recuerdo
Pentasílabos (cinco sílabas) Antes que llegues
Hexasílabos (seis sílabas) De tantos colores
Heptasílabos (siete sílabas) No acaba aquí la historia
Octosílabos (ocho sílabas) Corazón, ayer sonoro
Versos simples de arte mayor:
Eneasílabos (nuevo sílabas) Digo tan solo lo que he visto
Decasílabos (diez sílabas) Ante el celeste, supremo acto
Endecasílabos (once sílabas) Cuando salgo a beber con más amigos
Versos compuestos de arte mayor:
Dodecasílabos (doce sílabas) Era un aire suave de pausados giros
Tridecasílabos (trece sílabas) Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma
Alejandrinos (catorce sílabas) Y, lejos las montañas azules de Castilla
Sobre todo en la poesía contemporánea, son frecuentes los versos y combinaciones métricas que superan las catorce sílabas. Cada una de ellos cuenta con su propia terminología, aunque el verso más extenso, dentro de los parámetros clásicos, es el alejandrino de catorce sílabas, los hay de doce, muy cultivados durante el modernismo.
La sinalefa:
Consiste en computar como una única sílaba métrica aquellas sílabas que perteneciendo a palabras diferentes, suenas como un solo golpe fonético:
Su-fron-te-rain-sa-cia-bleel-vas-to-mu-ro.
Este verso tiene trece sílabas, pero ateniéndonos al efecto auditivo que produce la sinalefa, queda computado  como de once, es decir, como un endecasílabo. La palabra frontera queda unida a la palabra insaciable mediante la vocal última y primera, así como la palabra insaciable quedaría unida al artículo él.
El hiato:
Es el recurso métrico que permite invertir la sinalefa, es decir, separar la última vocal de una palabra y la primera de la siguiente. Es el encuentro de dos vocales que no forman diptongo. El hiato es aceptado cuando una de las dos vocales está acentuada, de manera que si intentamos producir una sinalefa nos encontramos con un efecto forzado en la que al sonido se refiere.
Las estrellas conducen tu destino y beben de tú alma poco a poco.
La sinéresis:
Este recurso consiste en la unión de dos vocales abiertas dentro de una misma palabra, de manera que consigamos una sola sílaba allí donde teóricamente debe haber dos. Las vocales abiertas son a,e,o y las cerradas i,u. Ej. poesía, es decir cuatro sílabas, en caso de necesitar tres sílabas se podría computar como poe-sía.
La diéresis:
Se produce cuando dos vocales de una sílaba se pronuncian de forma separada, dando lugar a dos sílabas. La diéresis es un recurso métrico arcaico, y se coloca el signo (¨) sobre la vocal que nos interesa.

RECURSOS Y JUEGOS POÉTICOS
Repetir, repetir, repetir. Las figuras de repetición son las más numerosas dentro de la retórica.
Anáfora:
La anáfora es una figura que consiste en repetir la primera o las primeras palabras de un verso en los versos sucesivos. Reitera y refuerza el elemento repetido.
Epífora o epístrofe:
Repite como la anáfora elementos iguales, pero en este caso no están al principio sino a final de un verso o de una estrofa.
Ejercicio
Escribir dos poemas, uno para ensayar la anáfora, repitiendo las primeras palabras de cada verso y otro para experimentar las posibilidades de la epifora repitiendo también, pero al final de un verso o una estrofa.

LECTURAS RECOMENDADAS
Antología de Gerardo Diego Poesía Española contemporánea (Gerardo Diego)
Miguel Hernández. El hombre y su poesía (Miguel Hernández)
Poesías completas (Antonio Machado)
Como se escribe poesía (Silvia Adela Kohan)

PROPUESTA DE EJERCICIO
Elaborar cuatro endecasílabos heroicos cuyo contenido se restrinja exclusivamente a la descripción de algún objeto de su cocina. Uno por objeto.
Añadir a cada uno de estos endecasílabos un eneasílabo, un decasílabo y un heptasílabo.
Intentar conseguir cuatro breves poemas siguiendo estas pautas y manteniendo el sentido lógico del lenguaje



miércoles, 2 de mayo de 2018

¿De qué hablamos cuando hablamos de poesía?



La poesía es el vehículo en el que viaja más plenamente el sentimiento, y el poema es el vehículo de la poesía. El poema tal y como lo conocemos es una compleja nave dispuesta a acoger a cualquier pasajero o cargamento, organizada y estructurada por medio de unas reglas y componentes que, no por invisibles, dejen de ser esenciales, y que garantizan la naturaleza última que lo define, así como cuando viajamos en un buque no necesitamos ver las piezas que componen el timón aunque es indispensable que el timón exista para poder llamarlo “buque”, y que funciona para poder dar sentido a su utilidad.
La tarea de escribir “poesía” comienza mucho antes de empezar a escribirla.
El poeta debe adquirir una disposición especial compuesta de multitud de requisitos, tanto objetivos como subjetivos una serie de técnicas, habilidades y reflexiones que lo conduzcan y predispongan hacia una particular receptividad y sensibilidad. Un poema no es ni más ni menos que un grupo de palabras contenidas en una estructura musical y rítmica el poeta debería ser un obrero que dominara esas disciplinas con suficiente desenvoltura como para poder practicarlas dignamente.
“Deshaced ese verso,
quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma…
Aventad las palabras…
y sí después queda algo todavía,
eso
será la poesía”

León Felipe  (Versos y oraciones del caminante 1920)

El poema, en lo que se refiere a su estructura formal o métrica, está organizado mediante la distribución de una serie de líneas, de unidades rítmicas llamadas versos. Es decir, cada línea por breve o extensa que sea constituye un verso.
En ese punto es ineludible introducir un concepto fundamental que ocupará en su momento, casi la mayoría de nuestra tarea: la métrica.
La métrica, según Antonio Quilis, es la parte de la ciencia literaria que se ocupa de la especial conformación rítmica de un contexto lingüístico estructurado en forma de poema. Es decir, la estructura rítmica de la poesía depende de manera directa y capital del concepto métrico, con la métrica se consigue un efecto especial y sonoro, una música sujeta a un ritmo, organizado según la particular ordenación de las palabras, las sílabas y los acentos.
La forma peculiar que adopta un poema en la página, es decir, el esquema de las líneas (versos), no responde a una cuestión caprichosa o arbitraria, sino que viene determinada por la aplicación estricta de las reglas métricas. De esta manera, el verso es la unidad métrica más pequeña que compone la organización del poema.
Cuando agrupamos una serie de versos, de manera que estos se complementan y adquieren una unidad de contenido y forma, conseguimos una estrofa.
La estrofa es la unidad métrica inmediatamente superior que compone el poema, y su naturaleza y extensión están sujetas a la mera voluntad o estrategia del poeta, siga o no la tradición establecida.
De esta forma, una estrofa puede estar compuesta de una sola palabra, así como un poema de cien versos puede constituir en sí mismo una sola estrofa.
El poema es el producto final el resultado de la composición que el poeta estime conveniente; en principio, se supone que es el objeto resultante, con la forma y el contenido elegidos, su absoluta libertad que haya dispuesto el poeta.
Una de las condiciones especiales de la poesía se sustenta en la capacidad de transportar la mayor carga de contenido y significado utilizando el menor número de materia posible, es decir, de palabras.
La efectividad y particularidad del lenguaje poética dependen en gran medida de este requisito. Si escribimos la idea  que tenemos en mente, estamos confeccionando prosa. Una de las maravillas de la poesía consiste en la capacidad de sugestión que adquieren las palabras. Ateniéndonos a la idea de economía del lenguaje es preciso detenerse a contemplar el valor, peso, color y estricto significado de cada una de las palabras que van a participar en el poema.
Es de vital importancia calibrar el significado estricto de cada palabra que utilicemos, pues a veces, asumimos algunos significados erróneamente.
Otro de los elementos fundamentales que constituyen y dan entidad al poema es el ritmo.
El ritmo puede provenir de diversas fuentes, ya sea la métrica, con sus normas estrictas y bien delimitadas, o bien de la elección y organización aparentemente aleatorias de las palabras.
La palabra y todo lo que conlleva, es la materia prima del escritor.
Es de vital importancia comprender y asumir que el ejercicio  de la poesía es un gran oficio y que, como tal, requiere ciertas habilidades y herramientas.
Dando por supuesta la importancia de una correcta ortografía, a la que hora de dormir la técnica entra en juego una serie de factores, tanto objetivos como subjetivos, que resulta imprescindible. Quizá el talento no puede adquirirse pero sí se puede afilarse y desarrollarse. Antes de empezar a escribir poesía hay que conocer los dos tipos de recursos con los que contamos: Los recursos subjetivos y los recursos objetivos.
-Recursos subjetivos: Toda una serie de recomendaciones que nos ayudarán a conseguir que el producto final (poema) cumple el propósito y la intención que hemos asignado con la mayor dignidad y pericia.
El escritor ha de ser un observador nato, un vigilante de la realidad y el universo que esté fuera y dentro de nosotros. De ahí la importancia de trabajar la mirada, de hacer un esfuerzo de percepción hacia todo lo que nos rodea, ya sean objetos, sentimientos o sensaciones utilizando y rentabilizando todos los sentidos no solo el de la vista.
El poeta es un músico que no toca ningún instrumento pero hacer sonar las palabras como si éstas fueran un arpa, un piano: Es imprescindible estar atento a la melodía o el sonido de las palabras.
El componente rítmico de la poesía es demasiado importante como para descuidarlo.
No se puede escribir sin antes haber leído. Es necesario rodearse y alimentarse de lectura y, lo que es más importante, aprender a leer a sacar el máximo provecho a los textos que caigan en vuestras manos, esforzándonos es descubrir los mecanismos e intenciones que el escritor  nos ofrece.
Imitar no es una tarea degradante, sino todo lo contrario, resulta muy enriquecedora. Todo poeta que se precie he aprendido a escribir partiendo de sus autores preferidos.
Uno de los objetivos primordiales del poeta es conseguir una voz propia.
Facilita mucho la labor el hecho de ir anotando “en bruto” todas las ideas que no parezcan interesantes o aprovechables, puesto que la experiencia de las poetas ha demostrado que muchas ideas o intuiciones se pierden o se diluyen en la memoria.
El poeta siempre está trabajando. Se diría que es una esponja dispuesta siempre a absorber cualquier tesoro que se le acerque. El poeta también es un atleta que tiene que entrenarse a diario.
La poesía es la aleación precisa de dos materiales opuestos: la fría aritmética del verso y la rima, si la hay han de combinarse con la lucidez y la sensibilidad ardiente de la palabra exacta. La arquitectura de la poesía es delicada, cada palabra es importante, cada coma, cada acento, la longitud de cada verso…Los poetas, como decía Flaubert, son buscadores de perlas, bucean en los mares del lenguaje hasta encontrar lo que buscan.

RECURSOS LINGÜÍSTICOS
El Haiku: hacia la poesía pura
Si la economía verbal es la esencia de una forma pura, esa forma es el Haiku, que tan solo cuenta con diecisiete sílabas, divididas en tres versos para expresar una sensación,  una verdad poética. El Haiku es concisión y síntesis, una de las composiciones más difíciles que existen, nacida en un momento de gracia, de inspiración.
Aunque la forma métrica ideal del Haiku en 5-7-5 hay que tener siempre presente que los Haikus que se ponen  como ejemplo son traducciones de una lengua lejana a la nuestra, y que el número de sílabas a veces debe cambiar para que las palabras puedan ser trasladadas de un idioma a otro.
“Un viejo estanque
al zambullirse una rana
ruido del agua”
El Haiku se aleja conscientemente del 40 del poeta, de tal forma que parece ajeno a él, como si nadie lo hubiera conocido.
Casi nunca encontraremos un pronombre personal en un Haiku y menos la primera persona del singular.
El poeta trata de transmitirnos una visión, una sensación de la naturaleza sin interponer su yo entre nosotros y el poeta.
¡No le toques ya más
que así es la rosa!”

El Haiku siempre se balancea entre dos imágenes o entre dos sensaciones.
“Besugo en sal,
con las encías frías
pescadería”
Bashoo
“Está la luna
Inmóvil, congelada:
noche de escarcha”
Seira
“Es ya mi aldea
un sueño, un viaje
ave de paso”
Kiorai
Cada parte del Haiku está separada por una pausa o censura, que marca un ritmo en el poema.
Herramientas para escribir Haikus:
Onomatopeya: se trata de una palabra que imita un ruido o un sonido natural.
“¡Día oscurécete, día!
¡noche, abre ya, noche!
-croaba la rana”
Sinestesia: Consiste en asociar dos palabras que provienen de dos dominios sensoriales diferentes.
Al oscurecerse el mar
las voces de los patos salvajes
son vagamente blancas”
Bashoo
Los Haikus huyen de la retórica y de la ornamentación.
“Los versos que algunos componen están excesivamente elaborados y pierden la naturalidad que procede del corazón. Lo que viene del corazón es bueno. No deberíamos preferir aquellos que dependen de la retórica”
Bashoo

Ejercicio
Buscar una comparación sorprendente cuyo elemento real sea algo cotidiano, algo que tenga cerca, por ejemplo: un flexo: El flexo tiene las patas largas como una garza.
Después, intentar construir una haiku partiendo de esta comparación, el flexo tiene/patas negras y largas/garza encendida.
Recordar que, si bien la métrica ideal del haiku es 5-7-5, no es imprescindible que sea exacta.

LECTURAS RECOMENDADAS
Las mil mejores poesías de la lengua castellana (Antología de José Bergua)
Canción de canciones. Los mejores poemas de amor de la lengua castellana (Antología de María Asunción Mateo y Rafael Alberti)
Cómo leer un poema (Rosa Navarro Durán)
El Haiku japonés (Fernando Rodríguez Izquierdo)

PROPUESTA DE EJERCICIO
Diseñar un proyecto de libro de poemas (sin escribir los poemas) anotando el tema que se desea abordar.
Dividir en secciones (también tituladas) que respondan a las necesidades que le exija el proyecto.
Elegir el número de poemas que crea necesario para completar cada sección y titularlos también.

domingo, 1 de abril de 2018

Los sentidos en la literatura


El olfato: Es el sentido que más penetra en  la memoria; su capacidad de evocación no puede compararse a ningún otro.
Esa cualidad física que posee el sentido del olfato, es decir, el hecho de estar ligado tan íntimamente a los lazos de la memoria, puede ayudarnos cuando necesitemos que el personaje, desde un punto de vista narrativo, vuelva hacia atrás.
El olfato está muy vinculado a nuestra memoria y, sin embargo, su conexión con el lenguaje es muy frágil. Si describir las sensaciones ha sido siempre difícil, transmitir un olor podría considerarse una “prueba de fuego” para el escritor. Por eso se le ha llamado el “sentido mudo” porque para ser descrito, precisa de un espejo en el que reflejarse. La comparación es la mejor forma de convocarlo: dulce, agrio, delicioso, afrutado, son términos que se reflejan en otros campos sensoriales, sobre todo es el del gusto, con el que el del olfato se solapa. El gusto como hemos dicho, es el bastón preferido del olor.
Otras veces la definición de olor depende de cómo nos sentimos ante él: asfixiante, nauseabundo, inmundo, hipnótico, excitante, agradable, profundo, refrescante, por último hay que tener en cuenta una ley física que el sentido del olfato cumple para no caer en la falta de verosimilitud cuando pasa un cierto período de tiempo dejamos de percibir el olor, ya que nuestro olfato tiene la capacidad de adaptarse a él.
La vista: El sentido de la vista es el que tenemos más desarrollado, hasta el punto de que disminuye la capacidad perceptiva de los otros sentidos; por eso, para oler, escuchar y tocar, acostumbramos a cerrar los ojos.
Si el olfato es el “sentido mudo” la vista es el “sentido inabarcable” Los ojos son nuestro principal contacto con el mundo y, sin embargo, cuando vemos no lo miramos todo sino que fijamos nuestra atención sólo en algunos detalles que luego serán los únicos que recordaremos. Como es lógico, el enlace entre el lenguaje y el sentido de la vista es mucho más sólido que el mantenido con los demás sentidos, y, en la mayoría de las cosas, la vista acompaña a la descripción del olor, del sonido, del tacto y del sabor.
El recurso asociado al sentido de la vista es el de la Sinécdoque: Tomar la parte por el todo.
La sinécdoque transfiere el significado de una palabra a otra, es un transportador de significados, como la metáfora, con la diferencia de que la sinécdoque mantiene entre los dos términos una relación de inclusión, es decir, que uno de los miembros es de mayor extensión que el otro.
El oído: La onomatopeya, la metáfora y la prefiguración  son los recursos esenciales para fondo sonoro a nuestro mundo de ficción.
La onomatopeya: Rasgar, zigzaguear, murmurar, arrullar, chapotear…son vocablos que imitan el sonido de las acciones que designan. Las palabras onomatopéyicas han sido utilizadas desde siempre por el lenguaje para transmitir el sonido de la realidad.
La metáfora: Otras veces, el sonido cumple una de las funciones especiales relacionadas con los personajes: reflejar su estado de ánimo. El sonido, entonces, se convierte en metáfora, y el uso de las palabras onomatopéyicas resalta el dibujo de su espacio sonoro.
La prefiguración: Otra forma de utilizar el sonido es la prefiguración aliada indiscutible de la intriga, que consiste en crear imágenes que no desvelen al final, pero sí nos previenen nos insinúan lo que va a suceder.
El gusto: La pena es “amarga” la felicidad es “dulce” y hablamos de una victoria “agridulce” cuando para lograrlo ha sido necesario perder algo de valor. El lenguaje cotidiano ha encontrado metáforas en el campo semántico del gusto, y sus adjetivos nos han servido para calificar nuestras sensaciones alegres o tristes. Las escenas gastronómicas han servido a menudo para escenificar literariamente los conflictos entre los personajes, exactamente del mismo modo que sucede en la vida real.
El tacto: Sentimos el mundo a través de la piel, una envoltura que nos recubre, nos protege del mundo como una burbuja, pero también nos conecta a él. Los amantes lo saben, porque las manos son los ojos del deseo sexual; tocar y ser tocado es nuestra forma más ancestral de comunicación. Tocar demuestra confianza y por eso somos incapaces de tocar a determinadas personas: una de las normas sociales de Occidente dice que tocar a un desconocido es una falta de respeto.

RECURSOS Y JUEGOS LINGÜÍSTICOS
La sinestesia: La unión de los sentidos
Sinestesia, es la unión de palabras que pertenecen a distintos dominios sensoriales y que, al unirse, consiguen una sola impresión sensorial. Esta asociación de palabras se realiza por medios de dos procedimientos: la comparación y la metáfora.
Empleamos la sinestesia en el lenguaje cotidiano cuando hablamos por ejemplo de “celos fríos” o de “sonidos agudos” “color” pertenece al dominio sensorial de la vista, “frío” al del tacto y al unirlos conseguimos dar al color una sensación nueva, táctil. Lo mismo sucede cuando nos referimos a “sonido agudos”, pues aplicamos al campo sensorial del oído un adjetivo que pertenece al tacto.
En realidad, la sinestesia es una respuesta del lenguaje a nuestra complejidad sensorial, porque la percepción de lo que oímos, vemos, olemos, tocamos, gustamos, es siempre confusa. La sinestesia no es sólo un recurso del lenguaje, sino un respuesta fisiológica (según el diccionario: la sensación percibida a través de un sentido cuando se ha estimulado otro.
Ejercicio
Lista de sinestesia uniendo un sustantivo a un adjetivo.
Tacto + visto= La suavidad blanca de la luna
Gusto + olfato= El agrio olor de las tabernas
Gusto + Vista=
Olfato + tacto=
Oído + gusto=
Gusto + tacto=

LECTURAS RECOMENDADAS
Una historia natural de los sentidos (Diane Ackerman)
Bajo el sol Jaguar (Italo Calvino)
El amante (Marguerite Duras)
El perfume historia de un asesino (Patrick Süskind)

PROPUESTA DE EJERCICIO
Recolectar unas cuantas cosas:
Para el gusto: alimentos salados, dulces, ácidos y amargos.
Para el tacto: materiales que contemplen todo el espectro de texturas, desde la suavidad de la lana o del algodón hasta la aspereza del papel lija.
Para el olfato: naranjas, limones, canela en rama, amoniaco, perfume
Para el oído: música, un grifo abierto, ruido de coches, o de gente que pasa por la calle
Después con los ojos cerrados, oler, saborear, tocar oír cada objeto, intentar transmitir con palabras por medio de imágenes, comparaciones y metáforas.
De entre todos ellos, elegir las que evoquen de forma más precisa esas sensaciones. Para terminar describir un espacio en el que se incluyen las imágenes elegidas. El texto no tiene porqué ser largo, pero sí debe estar sensorialmente vivo.