Siento una gran admiración por este chico que se crió en el madrileño barrio de Pan Bendito, nació con una parálisis cerebral, que no le ha impedido llegar donde lo ha hecho. Ha sido galardonado con dos premios Goya por "El truco del manco" y ha revolucionado el rap español con la Excepción. El es Juan Manuel Montilla "El Langui".
Hace unos meses, le hicieron una Entrevista en el periódico 20 minutos, ¡no sé la de veces que la habré leído!
Esta es una de las preguntas que le hicieron:
"-¿Qué le diría a toda la gente que se deja vencer?
-No me gusta ser maestro ni ponerme de ejemplo. Yo siempre trato de aprender de todo y humildemente le diría que miren para atrás y vean a la gente que está peor; tienen que salir adelante por ellos. Si te falta un brazo, pues tienes otro, cúrratelo, aprende a comer, a vestirte, a pintar, lo que sea, porque a lo mejor el que está detrás no tiene ningún brazo. En mi caso, que me cuesta andar, me estoy compadeciendo y veo a un tío que está en una cama y sólo puede mover el cuello y la cabeza. Creo que los discapacitados, o los menos válidos, completamos a la sociedad con algo que otras no tienen. Lo bonito es que, aunque la vida parezca desastrosa y fea, el sol, la luna, la vida, el amor es muy bonito. Disfruta la oportunidad de que tus padres te han traído al mundo, sal adelante, evita tus miedos. Lo bonito no es llegar a la meta, sino cómo recorras el camino y el esfuerzo que empleas en ello. El esfuerzo siempre te hace sentir mejor."
Trasteando entre mis libros, he encontrado, por casualidad, un regalo que me hizo un amigo hace algún tiempo. Separaba las páginas de una novela que tuve que dejar a medias. No era el mejor momento. He intentado retomar su lectura pero mis pensamientos no dejan concentrarme. He tenido que cambiar de marcapáginas porque cada vez que lo sentía entre mis manos, me venía a la memoria su recuerdo, y me hacía siempre las mismas preguntas:
¿Estará bien?
¿Será feliz?
Echo de menos su voz, su risa, sus consejos, su mirada entre pícara y tímida, su forma de hacer, su amistad....
Espero verle pronto, poder comprobar que está bien y que sigue como siempre. Echarle una tremenda bronca por asustarme y un abrazo por quererle.
¿Qué tal por ahí arriba? Y ¿papa? ¿Ya os habéis visto? Seguro que incluso, ya habéis echado una partidilla al dominó. Tu atléti el otro día metió cinco goles, ¡qué fuerte! No le digas a papa lo mal que va el Betis. Por lo demás, nada que destacar. El 4 de Enero se me rompió la calefacción y en mi casa hace un frío que te cagas. Pero yo lo siento, más, por la gente que no tiene techo. Eso sí es pasarlo mal. Ahhh, se me olvidaba, pobrecillos los de Haití, han sufrido un terremoto. ¡Qué lastima! Está nominado a los Goya, Luis Tosar, por Celda 211, pedazo de película, también está nominada Ágora, esa peli es de las tuyas, pero no la he visto, no sé que tal está. Ya te lo contaré cuando la vea. Me acabo de leer un libro precioso que te hubiera gustado El museo de la inocencia de Orhan Pamuk. Y me estoy leyendo el último que me regalo David que se llama El Ritual UR-21, de momento está bien, pero ya puntualizaré más cuando lo haya terminado de leer. Hace unos días por la noche me encontré a José Mercé, no me atreví a decirle nada, ¡qué tonta! Le hubiera dicho que eras un admirador de él, que bailo flamenco en la escuela de Pilar Beltran, etc...Pero nada, no le dije nada. A veces, la prudencia me puede. No hemos vuelto a jugar a la Wii desde que echamos aquella pelea de boxeo. ¡Qué bien lo pasamos! Por lo menos nos echamos unas buenas risas. La próxima vez te contaré como está la familia, si tengo caldera nueva y si definitivamente se han largado los pingüinos de mi casa. Te quiero.
La Fundación Lescer, organiza hoy una cadena humana alrededor del estadio Santiago Bernabeu, para reivindicar más atención para los enfermos de Daño cerebral, con motivo del Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido que se celebrará mañana día 26. Al acto asisitirán el Alcade de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, la presidenta de la Comunidad Esperanza Aguirre, el Duque de Lugo y la Consejera madrileña de Asuntos Sociales, eso que se sepa. Yo no puedo ir a ese acto, a las doce tengo que ir al Hospital San José, a ver a mi hermano, que como sabéis, los que seguís el blog desde el principio, lleva con DCA desde Marzo de 2008.
Pero desde aquí quiero pedir que se investigue más, que al igual que la ciencia avanza para el Cáncer, el Sida, el Alzheimer, etc...que me parece estupendo, se gasten las pelas en hacer estudios sobre este daño, y al igual que el cáncer en algunos casos se cura y hay vacunas para el sida, ójala todas las personas con DCA, en un futuro, pudieran hacer una vida más o menos normal.
He querido pasar un rato sin pensar en ti, concentrada únicamente en los redobles, en mejorar la calidad de mis movimientos, pero no ha servido de nada. Mi cuerpo estaba en la sala de ensayo, con mis compañeros, con los músicos, con los profesores, pero mi mente no. ¡Qué desastre! Tenía las excusas perfectas: me piso la falda, me agobio, tengo calor..., ¡mentira! No estaba con los cinco sentidos puestos en el baile, y me da coraje, porque la coreografía me la sé al dedillo, no tengo vergüenza, ni miedo escénico, simplemente habitas demasiado tiempo en mi cabeza y me da pavor. Antes te paseabas por mi mente, ligero, y desaparecías. Ahora rondas mi espacio y te quedas un tiempo infinito. ¿Cómo es posible, si apenas nos vemos? Casi no recuerdo el color de tus ojos, ni el tamaño de tus manos, ni el olor de tu piel. Eres casi un desconocido y sin embargo, ocupas un porcentaje elevado en mis pensamientos. Mi curiosidad no tiene límites y me duermo pensando como sería un beso tuyo, una caricia, un susurro, sí un susurro, aunque sólo pronuncies mi nombre. Pero no puedo dejarme llevar por mis instintos, tengo que concentrarme y bailar bien, tanto en las clases, como en los ensayos, como en el festival. El pensar en ti no me trae "na bueno" así que voy a ser una alumna disciplinada y voy a dejar las elucubraciones para otra ocasión.
Esta semana, a pesar de estar cansada, de pasar momentos de mucho estrés, de nervios, de alegría, tristeza, de rabia, de admiración.... he sentido la necesidad de estudiar, de hacer algo que tenía que haber hecho con dieciocho años y no pude. Quiero hacer la carrera de Trabajo Social. Aunque creo que para ser voluntaria no hace falta. El problema es el tiempo, no sé de donde demonios lo voy a sacar, pero ya lo pensaré. Esta semana ha sido dura, el lunes terminó el plazo fiscal para presentar el primer trimestre del puto IVA y demás Impuestos. Acabé hasta las narices y encima no pude ir a Flamenco. El martes tuve que hacer un montón de cosas que tenía aplazadas por el dichoso IVA. El miércoles no fui a trabajar por la mañana, tenía un tema personal que resolver y llevaba intranquila bastante tiempo, además no podía contar con la presencia de mi abogado y eso me hacía sentirme aun más insegura. Pero creo que no salió del todo mal. Ya se verá. Tampoco pude ir a flamenco. El jueves, día del libro, salí de trabajar, me fui a la Cuesta Moyano y me compré uno que andaba buscando. Ahora me ha dado por leer a la escritora Marta Rivera de la Cruz. Un domingo, hace algunas semanas, escuché un programa en la radio donde hablaban de libros. En esta ocasión le tocaba el turno a "La importancia de las cosas", no me entusiasma escuchar ciertos programas en los que comentan libros o películas, porque siempre hay algún gracioso que dice más de la cuenta y te joden el final, pero esta vez no fue así, quizá porque era la misma escritora la que estaba comentando y dijo lo justo para que al terminar mi jornada laboral, saliese a la tienda más cercana y me lo comprase. Lo empecé a leer, de vuelta a casa, no me gusta hacerlo sin haberlo personalizado antes, pero no había tiempo, tenía que empezarlo. Dejé apartado el que iba leyendo y empecé éste. Me enganché en la primera página, el protagonista me sedujo hasta tal punto que aunque tiene nombre y apellidos, me recuerda tanto a alguien que le he bautizado otra vez. Quizá sea por lo bien escrito que está, o por la semejanza que encuentro en el personaje principal o por lo mal que me empezó a caer el narrador, la cuestión es que me he enganchado a esta escritora y no puedo dejar de comprarme sus libros. Ahora me estoy leyendo "En tiempos de Prodigios", finalista Premio Planeta 2006 y el que me compré el jueves "Que veinte años no es nada" fue en 1998 Premio Ateneo de Sevilla. Como siempre disfrute entre tanto libro, pero mi hermano no estaba conmigo. A él también le gustaría esta escritora. El viernes fue un día más o menos tranquilo, pero al llegar la noche, mi hijo, mi marido y el perro se pusieron malos con vómitos y diarrea. El sábado fui a trabajar, pero el resto del día, lo pasé más o menos limpiando. Y llegó el domingo, he ido al hospital a ver a mi hermano, por otro lado mi marido ha llevado a su padre al Ramón y Cajal, tiene insuficiencia respiratoria y cardiaca y va a estar ingresado un tiempo.
En fin, ha sido una semana más, entre tantas, me ha dado tiempo a descubrir algunas cosas:
*Que me hubiera gustado tener talento para escribir, pintar, cantar, bailar, tocar algún instrumento, contar chistes o ser actriz como mi admirada Blanca Portillo. Este último la directora del colegio donde estudié EGB se lo hizo saber a mi madre.
-¿Es Vd. la madre de Silvia? Pues que sepa que su hija tiene talento. Debería estudiar arte dramático.
Mi madre se partió de la risa y yo..., yo también.